Historia de la Parroquia Nuestro Señor Jesucristo Crucificado de Esquipulas (Iglesia Esquipulitas)

    La doctora en letras Frieda Morales Barco relata en su investigación elaborada para la sección Mi Barrio Querido, de la página cultural de la Municipalidad de Guatemala (www.muniguate.com), que las primeras manifestaciones de fe en la colonia Mariscal se dieron en los años 1940, primera época de la que se tiene registro que un grupo de vecinos hizo gestiones para se empezaran a realizar celebraciones religiosas en este sector de la zona 11.

    Cuenta que los oficios se realizaban en una pequeña cabaña improvisada, construida en el terreno que actualmente ocupa el Club Mariscal, en la Diagonal 20 y 7ª.  Avenida.  La imagen de Santa Teresita fue una de las primeras que se puso a la veneración, donada por feligreses, a la que le siguió la del Señor de Esquipulitas, la cual estaba acompañada por las figuras de San Juan, la Virgen de Dolores y María Magdalena, tal como se aprecia en la Basílica de la ciudad de Esquipulas, Chiquimula.

    Sin embargo, con el tiempo fue la imagen del Crucificado la que se suscitó mayor devoción entre los fieles y el pequeño salón se fue haciendo insuficiente para alojar a las personas que se congregaban en ese lugar.  Como dato curioso, Monseñor Efraín Hernández, quien posteriormente fungió durante muchos años como párroco del lugar, contaba que las imágenes de San Juan, la Virgen y María Magdalena, desaparecieron en el nuevo templo, presumiblemente debido a que fueron robadas, lo que constituyó un designio de la providencia pues eso motivó que toda la atención de los devotos se centrara en la imagen de Cristo en la cruz, dejando de lado otros distractores.

    En el proyecto de Pastoral Parroquial 2014-2017, elaborado por el Consejo Pastoral Parroquial y coordinado por el ex párroco Carlos Martínez Pinelo, se menciona que, según testimonio del padre Álvaro Salazar, allá por 1949 se trae la imagen que preside el templo hasta el día de hoy.  Asimismo, se resalta que en un inicio esta comunidad era una filial de la Parroquia San Cristóbal –que es la parroquia madre de toda la zona 11-, y se recuerda con cariño a los religiosos Redentoristas por su servicio, entrega y sacrificio, especialmente en la época lluviosa, cuando era difícil llegar al lugar por lo lodoso de las calles.

    Fue así como los habitantes de Mariscal se organizaron para construir un templo más formal donde se le diera veneración de una forma más adecuada al Cristo de Esquipulas.  Para eso buscaron la ayuda del periodista mexicano Rodulfo Figueroa Guillén, quien fungió como director del grupo, según la investigación de Morales Barco.  Figueroa Guillén contaba con numerosos contactos por el trabajo que realizaba en el diario El Imperial, además de ser un ferviente católico.

    Relata el citado documento elaborado en la parroquia Esquipulitas que ya se respiraban los frescos aires del Concilio Vaticano II y de la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano cuando en respuesta al fenómeno creciente de la ciudad de Guatemala, y atendiendo a las necesidades espirituales de los fieles, se erigen 30 parroquias en los distintos barrios de la ciudad… las parroquias erigidas tienen una configuración social y geográfica determinada por las colonias de la creciente ciudad, esto dará a dichas parroquias una firmeza y una identidad parroquial propia, nacida del cariño de los fieles por su vecindario.

    Los esfuerzos e estos fieles derivaron en la donación del terreno donde después se erigió el templo.  El señor Dorión fue quien otorgó el espacio ubicado entre la 20 calle y la 11 avenida para dar inicio a la construcción, obra que sería dirigida por el ingeniero Oscar Martínez Dighero, quien residía en la misma colonia y por entonces laborada en la Dirección General de Obras Públicas.

    Los feligreses se dieron a la tarea de reunir fondos para el proyecto, para lo cual llevaron a cabo kermeses, rifas y otras actividades como la venta simbólica de ladrillos.  Cuando reunieron suficiente dinero construyeron un templo provisional a un lado de donde se erigiría el definitivo, en el espacio que actualmente ocupa la caseta de venta de comida y donde está la ceiba interna.  Fueron iniciativas heroicas, con el ánimo de legar un templo digno de las futuras generaciones.

    El 30 de octubre de 1966, en la fiesta de Cristo Rey, se erigió la parroquia de Nuestro Señor Jesucristo Crucificado de Esquipulas del Mariscal, junto a otras 32, en un esfuerzo de descentralización emprendido por el arzobispo Monseñor Mario Casariego y su curia.  Fue en el marco de la ceremonia de consagración del altar mayor de la Catedral Metropolitana, proyecto en el que participó Martínez Dighero.

    Según una crónica del Prensa Libre del 31 de octubre de 1966, citada en la página de la Municipalidad de Guatemala (www.muniguate.com), en la celebración también estuvieron los monseñores Víctor M. Tello, Juan Gerardi, José Girón Perrone y los presbíteros Francisco Santiago y Ramiro Pellecer.

    Con el terremoto de 1976 el nuevo templo sufrió daños menores que requirieron de algunas reparaciones, para lo cual se contó con una contribución del entonces gobernante general Kjell Eugenio Laugerud García, quien se identificaba como católico y gran devoto del Señor Sepultado de Santo Domingo.

Fuente: Libro 50 años bajo la Mirada Misericordiosa del Cristo Negro
Autor: Lic. Luis Fernando Gil Solares
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